miércoles, 12 de agosto de 2009

Nos levantamos temprano y desayunamos en una cafetería cerca del monasterio, por cierto que tuvimos que pasear haciendo tiempo porque no abren los cafés hasta las 10,30 mínimo,y nos fuimos a visitar el monasterio aún hoy ocupado por monjas del Cister.
Una autentica maravilla que deja claro cómo vivían las señoras Ilustrísimas Abadesas mitradas, con toda su comunidad de 200 monjas de la nobleza que escribieron una de las páginas más negras, para mí, de nuestra historia con tanto poder y tanta gloria, nada que ver con lo que se supone debe ser una monja.
una vez terminada la visita que duró más de una hora, fuimos al centro a visitar la catedral.
Que decir de la catedral, no hay palabras, sus vidrieras, sus capillas,el encaje de bolillo en piedra de su cúpula, indescriptible, hay que verla.
Pero a mí, entre tanta grandiosidad, me inundan pensamientos siempre muy tristes: cuantas vidas se quedaron aquí y cuantos sudores de tantos siervos, que trabajaron sin descanso por un mísero salario, en el mejor de los casos, para que nosotros hoy nos regalemos la vista.
¿De verdad, entre tanto pan de oro, arcos y capiteles, hay que buscar a Dios?
Después de tanta mística, fuimos a castigarnos con un buen lechazo regado con un estupendo vino de la ribera del duero que son el complemento ideal del canto gregoriano.
y de postre, leche frita.
Todo ello en el mesón del Cid que dicen es de los mejores de estas tierras del Campeador.
Luego, después de pasear un poquito, para ayudar a digerir tan opípara comida, nos vamos a la caravana y marchamos al camping Fuentes Blancas en el mismo burgos y enfrente de la cartuja de Miraflores.
No está mal, aunque hay mucha gente, hace mucho viento y a las 11 se fue la luz.
Así que nos acostamos a descansar y mañana será otro día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario