Jueves 6 de agosto.
Día 8º de viaje:
Urroz-Pamplona Burgos:
Bueno, lo de Urroz- burgos es un decir.
Lo único que le encargué a papá que fue el botiquín, y se viene sin sus pastillas; Así que nos fuimos a Burguete a buscar una farmacia, pero no las tenían, por lo que decidimos irnos a Pamplona que era la ciudad más cercana, pero por el camino, en un pueblo que se llama Erro, entramos en la farmacia y las tenían, pero hacía falta una receta y a ser posible de la S.S. (seguridad social, que lo otro suena muy mal), porque las pastillitas costaban 98 €. De manera que tuvimos que volver hacia Burguete, en busca del único centro de salud de la zona y del único médico que no estaba de vacaciones. Con seguimos por fin, después de pedir hora y guardar turno, la recetita, y vuelta otra vez a Erro a por las pastillitas. Y mira que le avisé que echara unas cuantas recetas por si acaso.
Bueeeeeno, unos cuantos paseos, pero problema resuelto. Ya son las 13,30 horas entre unas cosas y otras, pero como está cerca seguimos a Pamplona para comer allí.
Y se nos pasó pronto, porque aparcamos en la plaza de toros (en los alrededores, no dentro). Y nos fuimos a tomar unos pinchos por la calle Estafeta que está al lado. Luego comimos en un mesón de esta misma calle: papá, como podéis imaginar, se colocó un hermoso chuletón, esta vez con cerveza sin alcohol, porque había que conducir.
Después, nos sentamos en el café Iruña a tomarnos un "idem".
Pues aquí no se acaban ni los problemas ni los paseos:
Al coche, se le encendió una lucecita con una llave inglesa y que no teníamos ni idea de lo que era. Fuimos a preguntar a un taller que encontramos en los alrededores de un centro comercial y nos dijeron que no lo podían arreglar, pero que seguramente,era una avería del motor nos mandó a un pueblo donde estaba la casa Ford, que se llama Arre: se ve que por aquí les gusta el nombrecito, hay un Erro, Urroz y ahora Arre, y gracias a que funciona el Ton-Ton, que si no....
una vez en Arre y en la casa Ford nos dijeron que no nos preocuparamos, que eso se le enciende cada cierto número de km para avisar que se le haga la revisión.
Esta vez, ya por fin, nos encaminamos a Burgos, una vez resueltas todas las incidencias, y cuando llegamos aparcamos junto a las tapias del monasterio de las Huelga, según mis notas, un sitio tranquilo y bien situado. nos arreglamos un poco y fuimos a pasear al centro. Ya era de noche, a las 10,30 cogimos el trenecito turístico que hacía un recorrido nocturno, subió hasta el castillo y la vista era una maravilla, todo Burgos iluminado.
luego tomamos unas cervecitas y volvimos a la caravana a dormir.
miércoles, 12 de agosto de 2009
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